Lo que ICE lee en un texto
ICE evalúa el texto tal como fue redactado. No lee metadatos, no interpreta etiquetas HTML, no considera la arquitectura del sitio ni el historial de tráfico. Su objeto de análisis es únicamente el contenido: la estructura del lenguaje, las relaciones entre conceptos y las propiedades lingüísticas del texto publicado.
El sistema procesa el vocabulario empleado, la coherencia interna de las ideas, la articulación de los conceptos clave y el equilibrio del lenguaje. Esos atributos no dependen del tema ni del formato — dependen de cómo está escrito el texto. Un análisis de política y una crónica deportiva se evalúan con los mismos criterios estructurales.
Las cuatro dimensiones que inciden en el puntaje
Cada nota recibe un puntaje compuesto por cuatro subíndices. Desde la perspectiva de la redacción, cada uno responde a una pregunta concreta sobre el texto:
- Riqueza Léxica (IRL, 35%). ¿El vocabulario es variado y específico del tema, o genérico y repetitivo? Un texto que emplea el lenguaje propio de su ámbito temático — sin repetir los mismos términos ni recurrir a fórmulas estándar — acumula mayor densidad semántica. Un IRL bajo es característico del vocabulario genérico y repetitivo, independientemente de su origen.
- Cohesión Semántica (ICS, 25%). ¿Las ideas se encadenan con lógica o el texto salta entre temas sin articulación? La cohesión no es cuestión de longitud: una nota corta bien estructurada supera a un texto largo con ideas desconectadas. El ICS detecta la progresión narrativa — o su ausencia.
- Impacto y Conectividad (CIC, 25%). ¿Los conceptos clave del artículo están desarrollados en el cuerpo del texto, o solo mencionados? Una nota que introduce un término y lo abandona sin contexto puntuará bajo en CIC. Una que lo articula con otros conceptos del mismo campo semántico construye una red conceptual sólida.
- Neutralidad Léxica (FNL, 15%). ¿El lenguaje es informativo o introduce carga retórica? El FNL no evalúa postura editorial ni línea política — evalúa el grado en que adjetivos superlativizados y dramatización desplazan la información. Un texto con menor carga valorativa es semánticamente más preciso.
Lo que el sistema no requiere
ICE no impone formatos ni reglas de redacción. No hay longitudes mínimas que cumplir, palabras clave que insertar ni estructuras predefinidas que seguir. El sistema lee el texto y calcula; no prescribe cómo escribir para obtener un puntaje mayor.
Tampoco requiere versiones paralelas del mismo contenido. No hace falta un título editorial distinto al título para buscadores, ni un resumen aparte para sistemas de indexación. ICE trabaja sobre el texto publicado — el mismo que lee el lector. No hay optimizaciones técnicas que sustituyan la calidad estructural del contenido.
Qué patrones produce la redacción de baja calidad estructural
Ciertos hábitos de producción inciden directamente en los subíndices. No son errores gramaticales ni de estilo — son patrones estructurales que el sistema detecta con consistencia:
- Transcripción sin edición. Reproducir boletines o comunicados sin reescritura produce vocabulario genérico, IRL bajo y escasa conectividad conceptual.
- Nota dispersa sin enfoque. Cubrir varios temas en un mismo artículo sin articulación entre ellos fragmenta la cohesión narrativa y reduce el ICS.
- Términos clave sin desarrollo. Mencionar un concepto en el titular o la entrada y no retomarlo en el cuerpo del texto debilita la conectividad conceptual.
- Carga retórica elevada. Titulares sensacionalistas, adjetivos superlativizados y dramatización del contenido reducen el FNL y la precisión semántica del texto.
- Reutilización de estructuras estándar. Fórmulas de apertura o cierre repetidas en múltiples notas disminuyen la riqueza léxica del corpus.
Estos patrones no son exclusivos de medios pequeños ni de redacciones con pocos recursos. Aparecen en medios de cualquier tamaño cuando la velocidad de publicación o el volumen de notas desplaza a la edición estructural como criterio de producción.